María José Becerra Moro

Candidata constituyente Distrito 14
Biografía

Soy María José Becerra Moro, economista, investigadora y profesora universitaria. Tengo 42 años, soy casada con el sociólogo Hugo Soto y tengo dos hijos: Alfonsina de 9 y Federico de 5 años.

Vengo de una familia trabajadora. Mi mamá nació en Melipilla, mi abuelo cuando murió tenía una pyme en cueros, la cual quebró por lo que mi abuela y sus dos hijas se fueron a vivir a la Av. Colón, en San Bernardo. Mi infancia transcurrió en las comunas de San Joaquín y en San Miguel, y de niña mis vacaciones las pasaba en San Bernardo donde hacíamos carreras de barcos de papel con mis primos por las acequias de Covadonga e iba a ver los trenes con destino al sur cerca de la Maestranza.

Ser niña no fue fácil, a mis 10 años comencé a ser la mamá de mi mamá porque una enfermedad la dejó inválida y aprendí lo que era crecer en una familia sin papá. Fui rebelde en la adolescencia y me escondí de este mundo en los libros de historia y en la literatura. En los edificios antiguos del Liceo N°1 Javiera Carrera, en Santiago, decidí que quería estudiar economía y que sería el camino para entender y erradicar las desigualdades brutales de Chile que como niña había vivido. Así el camino fue más fácil, estudié en la Universidad de Chile y formé parte de la Juventud Socialista. Logré estudiar en la universidad gracias al Crédito Solidario; becas de excelencia académica que se multiplicaron para estudiar economía y el idioma chino mandarín, en China, y en la Escuela de Economía de Londres, donde estudié por qué la desigualdad de Chile es producto del privilegio de unos pocos en desmedro del trabajo de todas y todos.

Desde ese entonces he dedicado mi vida profesional y académica a no solo entender la desigualdad y la miseria, también transformar la injusticia en igualdad de derechos. He sido profesora universitaria, investigadora del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, donde he trabajado la concepción de un nuevo modelo de seguridad social para Chile, para terminar con el abuso de las AFP´s.

Dirigí el reimpulso de la economía social en Chile, entendiendo que la concentración económica financiera se combate con cambios constitucionales pero también con democracia económica, sobre todo para las mujeres, quienes nos llevamos el peso de este modelo de desarrollo depredador de la vida, el cual no reconoce nuestro trabajo con salarios dignos pero tampoco nuestro trabajo al cuidado de otros, sin importar la edad que tengamos. Me sentí muy honrada cuando la presidenta Michelle Bachelet Jeria me pidió me hiciera cargo de las cooperativas y de las empresas de economía social en Chile.

He dirigido políticas públicas para la ampliación de derechos para niñas, niños y adolescentes como el “Chile Crece Contigo”, desde el «Consejo de la Infancia» impulsamos la creación de la «Defensoría de la Niñez» y fui la economista que aportó a la ampliación de salas cunas y jardines, todo esto en el gobierno de la única mujer presidenta de Chile.

Mi primer acercamiento a la actual Constitución de 1980 fue como Secretaria General de la FECH en 2003. Salimos a la calle a protestar por el sistema de autofinanciamiento de las universidades públicas. La educación estaba mercantilizada, la educación no era un derecho al igual que la salud, la educación, la vivienda, y las pensiones.

Hace seis años me involucré activamente en el cambio constitucional, como activista del movimiento «Marca Tu Voto» por una Asamblea Constituyente, conseguimos que se transformara en política pública y que todo Chile participara en cabildos comunales y regionales, para al fin cambiar y hacer más justa la Constitución de nuestro país.

Actualmente he seguido aportando al cambio constitucional, escribiendo el libro “Las Huellas del Futuro: Apuntes Municipales para una nueva Constitución” y en 2021 presentaremos el documento “La Constitución Económica para un Chile postneoliberal” elaborado en conjunto con el Foro para un Desarrollo Justo y Sostenible.

Me presento a la Convención Constitucional porque aspiro a representar a todas y todos quienes sueñan con un nuevo modelo económico que se traduzca en bienestar económico, a través de transformaciones profundas pero graduales y duraderas, donde el valor del trabajo esté por sobre el valor del dinero y la concentración económica. Que dejemos atrás el Estado Subsidiario que hace de nuestras vidas un objeto de transacción en el mercado, y seamos sujetas y sujetos de derecho y protección, desde que nacemos hasta que morimos. Una constitución feminista y ecológica que supere las desigualdades territoriales y este modelo neoliberal.

Lo importante es aportar a transitar de la injusticia social hacia la igualdad; a no sentirnos nunca más solas y solos cada vez que una enfermedad, la pérdida de un trabajo, la quiebra de un emprendimiento o una pyme cambia la vida de las familias. Acontecimientos que hacen que nuestras niñas y niños olviden su infancia porque el país y la comunidad, en vez de protegerlos, toma la opción de abandonarlos a su suerte.

Porque yo al igual que ustedes, anhelo a que vivamos en un país sin privilegios, con dignidad y justicia social para todas y todos.